TIJUANA.- Entre pinceles, pinturas y el paso de los peatones, José Antonio Barajas encontró un nuevo lugar para compartir su trabajo; una banqueta de la calle Emiliano Zapata, entre la avenida Revolución y el callejón de la Quinta, en la Zona Centro de Tijuana.
Desde hace unas semanas se instala frente al local de un amigo, quien le ofreció el espacio para exhibir sus obras y pintar ante el público.
Barajas nació en Tijuana en 1953 y comenzó a pintar a los ocho años. Nunca tomó clases formales, aprendió por su cuenta y usaba el dinero que recibía de domingo para comprar materiales en Casa Armendáriz, una tienda que ya desapareció.
Con el tiempo, la pintura se convirtió en su oficio y ahora vive de vender sus cuadros y realizar trabajos por encargo.
En su espacio exhibe algunas de sus pinturas y trabaja en una obra de un vaquero, guiándose por una ilustración. Entre los temas que más disfruta están los paisajes, los rostros y los desnudos artísticos.
Prefiere dedicarle tiempo a cada pieza para cuidar los detalles y alcanzar el resultado que busca. La oportunidad de pintar en la calle también le permite conversar con quienes se detienen a mirar.
Los elogios de los peatones, cuenta, lo animan y le dan satisfacción. “Me dicen que qué bonito pinto y eso me sale para volar, y me siento más alegre”, comenta.
Aunque suele pintar en casa, agradece poder mostrar su trabajo en persona gracias a su amigo, a quien conoce desde hace 20 años. Barajas realiza pinturas por encargo y puede ser contactado al 664 278 4275.


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