TIJUANA.- El Centro de Capacitación para Invidentes de Tijuana pidió apoyo para conseguir una unidad de transporte y mantener sus talleres mediante la venta de coricos, su principal fuente de ingresos desde hace nueve años.

La institución atiende a entre 25 y 30 personas con discapacidad visual, aunque varias no pueden acudir de forma constante por las largas distancias y las dificultades para trasladarse por la ciudad.

Desde hace 64 años, el centro ofrece capacitación en braille, orientación y movilidad, repostería, música y masoterapia, además de actividades para fortalecer la independencia de sus alumnos.

Sandra Yépiz Ramírez ingresó al CCI como alumna y ahora preside la institución e imparte clases de orientación y movilidad.

“Hay muchas personas con discapacidad visual que no saben de la existencia del centro. Necesitamos que conozcan el lugar y que descubran todo lo que son capaces de hacer”, expresó.

El CCI busca la donación de un vehículo para facilitar el traslado de sus estudiantes. También invitó a la comunidad a comprar los coricos que elaboran, ya que el dinero se utiliza para mantener las instalaciones y adquirir materiales.

El centro se encuentra en la calle Laguna Hanson número 4226, entre Calma Alba y Olivo, en la colonia La Escondida.