TIJUANA.- La compra de dos de los centros de detención migratoria más grandes de California por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos encendió las alertas entre organizaciones que atienden a personas migrantes en Tijuana, al advertir que la medida podría incrementar las deportaciones hacia la frontera y rebasar la capacidad de los albergues.
Desde Casa Arcoíris señalaron que, aunque actualmente reciben a menos personas que durante las grandes olas migratorias de años anteriores, un aumento en los retornos representaría un reto para las organizaciones civiles, que operan con recursos limitados.
Mariana Rangel, encargada del área de administración y procuración de fondos, sostuvo que ampliar la capacidad de detención no resolverá el fenómeno migratorio, sino que podría empujar a más personas a intentar cruzar la frontera por rutas de mayor riesgo.
También explicó que la disminución de personas migrantes visibles en Tijuana no necesariamente significa que hayan disminuido las deportaciones, ya que, en muchos casos, las autoridades estadounidenses trasladan a quienes son retornados hacia entidades del sur de México para alejarlos de la frontera y reducir la posibilidad de un nuevo intento de cruce.
Para las personas de la diversidad sexual, las consecuencias pueden ser aún más graves. Nicolasa Córdova, cofundadora de Casa Arcoíris, advirtió que muchas huyeron de sus lugares de origen por violencia, discriminación o persecución.
“Regresar pues va a implicar sufrir de nuevo rechazo, que probablemente hay quienes han tenido que regresar a su identidad impuesta al nacer, no a la elegida y hay quienes también han tenido que regresar a esas persecuciones, esas violencias”, expresó.


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