TIJUANA.- La eliminación de Irán del Mundial 2026 marcó el fin de su participación en la cancha, pero dejó una huella imborrable en Tijuana, ciudad que durante más de tres semanas se convirtió en su refugio y hogar en medio de un contexto internacional complejo.

Desde su llegada el 7 de junio, la selección iraní encontró en la frontera mexicana no solo un lugar para concentrarse en la competencia, sino también el respaldo de una comunidad que los recibió con afecto y solidaridad.

Familias, aficionados y ciudadanos acudieron diariamente a las afueras del Hotel Marriott, donde estaban hospedados, con banderas, regalos y mensajes de apoyo, creando una historia de calidez humana que trascendió lo deportivo.

Durante su estancia, el equipo enfrentó restricciones para ingresar a Estados Unidos, por lo que Tijuana se convirtió en su base de operaciones, un escenario que despertó empatía entre los locales.

La despedida fue emotiva, con muestras de cariño y reconocimiento por parte de la comunidad, quienes vieron en ellos ejemplos de entrega y pasión que trascienden resultados.

La presencia de Irán en Tijuana no solo dejó una huella en el ámbito deportivo, sino que también convirtió a la ciudad en un símbolo de hospitalidad y solidaridad en el marco del Mundial 2026.