TECATE.- Entre aplausos, lágrimas y un profundo respeto, el capitán José del Carmen Márquez Pacheco fue despedido en una ceremonia que dejó claro que no solo se va un bombero, sino un símbolo de vocación y entrega.
“Yo nací para esto; no importa que la gente no lleve mi sangre, no importa nada: vida es vida y se tiene que salvar”, recordó su hija Brenda Nayeli Márquez Martínez, al compartir la frase que marcó la vida del capitán.
Ingresó como voluntario en septiembre de 1986 al cuerpo de Bomberos de Tecate, y tres años después fue contratado, acumulando cerca de 40 años de servicio ininterrumpido, siempre en la primera línea.
Su muerte, ocurrida la semana pasada a causa de una enfermedad, golpeó a la comunidad, que respondió con una despedida multitudinaria en la Estación Central de Bomberos, donde compañeros lo honraron de pie.
Durante el homenaje, autoridades como el alcalde Román Cota Muñoz y el coordinador Constantino León destacaron su liderazgo, disciplina y compromiso con la vida, recordando que nunca dudó en entrar donde otros salían.
Su legado no se mide en años, sino en vidas salvadas, en familias que siguen completas gracias a su trabajo, y en una corporación que hoy pierde a uno de sus pilares.


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