LA ESQUINA DEL PACÍFICO
Por Said Betanzos
Si en el Poder Legislativo no se aprueba la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, el impacto no sólo será nacional. En Baja California también habrá daños colaterales, principalmente para la alianza con el PT.
Aunque a la hora de las elecciones poco aportan en votos, esos partidos se juegan algo mucho más importante: el registro y, con ello, sus prerrogativas.
En el caso del PT, el golpe sería directo para el exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, hoy comisionado nacional de ese instituto político.
Las encuestas no posicionan con fuerza a ese partido. Sin una alianza con MORENA rumbo a la gubernatura y las alcaldías, el PT quedaría prácticamente sin espacios.
Hoy por hoy, no tienen diputación federal por Baja California. Apenas una diputación local y algunas regidurías. Incluso en San Quintín ya hubo quienes renunciaron al partido.
En términos políticos, tampoco han logrado algo realmente trascendental. Por el contrario, Bonilla Valdez, su máximo líder, sigue en “capilla” por el escándalo de la planta fotovoltaica que nunca se construyó y para la cual ni permisos tenía la empresa Next Energy.
Si la reforma no prospera, el PT sería el gran perdedor.
Y lo peor, es que ahora Bonilla no tiene conflictos con los aspirantes fuertes a la candidatura de MORENA, ni siquiera con quienes tienen menos posibilidades, como Alejandro Ruiz Uribe. Un panorama diverso a 2022.
Otro afectado sería el Partido Verde Ecologista de México. Sin embargo, a diferencia del PT, el Verde mantiene cierta base local que podría permitirle mantenerse cerca de una eventual alianza.
En cambio, para MORENA en Baja California —especialmente para “los puros”— el escenario rumbo a 2027 podría convertirse en el pretexto perfecto para cerrar filas y limitar espacios a quienes no iniciaron el movimiento y se sumaron cuando ya era evidente el arrastre electoral.
En ese reacomodo, Movimiento Ciudadano podría encontrar terreno para crecer. También el Partido Encuentro Solidario buscaría consolidarse para no desaparecer del mapa político.
Mientras tanto, el PAN en Baja California sigue sin rumbo claro ni nuevos liderazgos que entusiasmen. Y el PRI… bueno, al PRI ya es demasiado mencionarlo.


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