LA ESQUINA DEL PACÍFICO
Por Said BETANZOS

Las encuestas no eligen candidatos, pero sí marcan estados de ánimo. La más reciente medición sobre posibles perfiles de Morena para la gubernatura de Baja California en 2027 deja varias lecturas que van más allá de quién va arriba.

El alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño aparece como el nombre mejor posicionado. No por un respaldo arrollador, sino porque, frente al resto, logra concentrar más preferencias.

Su presencia constante en Tijuana, con recorridos, campañas de limpieza y acciones de salud, le ha dado visibilidad y reconocimiento. En un escenario donde pocos conectan, estar presente pesa.

Detrás, Jesús Ruiz Uribe se mantiene como un nombre conocido, pero con dificultades claras para crecer. Su posicionamiento parece más asociado a espectaculares que a trabajo territorial reciente. La encuesta sugiere que la promoción anticipada no siempre se traduce en simpatía, y menos en confianza.

El dato que más debería encender alertas dentro de Morena es otro: 24% de los encuestados no prefiere a ninguno.

Refleja un desgaste que no se explica solo por nombres, sino por una percepción general sobre la oferta política disponible. Es un voto ausente hoy, pero decisivo mañana.

En la parte baja aparecen perfiles como Julieta Ramírez y Armando Ayala, ambos senadores, con números discretos que no terminan de despegar.

Ahí mismo se ubica Alfredo Álvarez, secretario general de Gobierno. Sus cifras son bajas, pero a diferencia de otros, mantiene un nivel, sin desplomes ni picos artificiales. No crece, pero tampoco desaparece del radar, lo que habla de una base reconocible, aunque limitada.

Fernando Castro Trenti, por su parte, carga con un lastre evidente: su pasado priista sigue pesando más que su rol actual.

En conjunto, la encuesta muestra a un partido con ventaja estructural, pero con un reto interno serio: conectar. Burgueño encabeza, sí, pero en un tablero donde nadie arrasa y donde el mayor competidor, por ahora, es el desencanto.