ENSENADA.- Baja California enfrenta una disyuntiva inevitable: modernizar su campo o quedarse sin agua.

La caída del Lago Mead coloca al estado en riesgo de nuevos recortes.

Héctor Uraga Peralta, presidente del Consejo de Desarrollo Económico de Ensenada, advirtió que la tecnificación es la única salida para mantener la productividad agrícola y proteger el recurso.

Productores de Ensenada a San Quintín demostraron que el riego de precisión reduce consumos y aumenta cosechas, pero la adopción no avanza al ritmo que exige la crisis.

Uraga explicó que el tratado de 1944 depende del nivel del Lago Mead, hoy en 1,058 pies, por debajo del umbral que activa restricciones para México.

Si el vaso llega a 1,045 pies, ambos países deberán pactar reducciones adicionales, según el Acta 323 firmada en 2017.

El líder empresarial afirmó que Baja California puede convertirse en un modelo de agricultura eficiente si apuesta por sensores de humedad, goteo, microaspersión y análisis satelital.

Tras una visita técnica a Israel, destacó que maquinaria con GPS, drones y software de datos ya permiten riegos milimétricos y decisiones más precisas en cada parcela.

La inteligencia artificial, dijo, ajusta fertilización y agua según las necesidades reales del cultivo, lo que evita desperdicios y mantiene la productividad.

Añadió que los invernaderos de alta tecnología potencian cultivos como la vid, el olivo, berries y hortalizas exportables, con menor uso de agua por unidad producida.

Urgió al Estado a ofrecer financiamiento accesible, mejorar la conectividad rural y capacitar personal, para acelerar la transición hacia una agricultura inteligente.