TIJUANA.- A los 18 años, Jesús Cisneros perdió la vista debido a un daño en el nervio óptico, pero eso no frenó su espíritu emprendedor.
A pesar de las dificultades, fundó sus propios negocios de crepas y café en las colonias Sánchez Taboada y Las Huertas, que hoy son muy concurridos por las familias del sector.
Hace ocho años, Jesús enfrentó el rechazo en empleos tradicionales por su discapacidad visual, pero decidió crear su propio camino.
Con la ayuda de su familia y vecinos, inició su emprendimiento en diferentes colonias, hasta establecerse en Sánchez Taboada, donde fue aceptado por la comunidad.
Actualmente, conocido como «Chuy Crepas», posee dos establecimientos y continúa elaborando bebidas y postres, demostrando que las limitaciones no definen su potencial.


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