TIJUANA.- Marco Antonio García Simental, “El Cris”, señalado como el primer “pozolero” del Cártel Arellano Félix, recibió una nueva condena de 41 años de prisión.

Su historial está ligado a la desaparición de cuerpos y al asesinato de agentes federales.

Y se le atribuye la disolución de al menos 15 de sus víctimas, en tambos con sosa cáustica. La mayoría, eran presuntos integrantes del Cártel de Sinaloa.

También conocido como Mario Alberto Rivera López, operaba para los Arellano Félix desde 1999, desde entonces se le identificó como uno de sus “sicarios” más violentos.

La condena anunciada por la Fiscalía General de la República (FGR) el 14 de septiembre corresponde a delincuencia organizada, lavado de dinero, portación de arma de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, posesión de cartuchos y tentativa de homicidio.

Es un expediente distinto al que derivó en su sentencia de 2025 por el asesinato de tres agentes de la extinta Procuraduría General de la República (PGR).

Las víctimas fueron José Luis Patiño Moreno, Óscar Pompa Plaza y Rafael Torres Bernal, interceptados el 10 de abril de 2000 en la carretera Tijuana-Mexicali, en el tramo de La Rumorosa.

Los agentes fueron torturados, llevados hasta esa área en donde los arrollado un camión y luego sus restos arrojados a un voladero.

Por ese caso, “El Cris” recibió 44 años, 10 meses y 15 días de prisión por delincuencia organizada y homicidio calificado.

También fueron sentenciados Rigoberto Yáñez Guerrero, “El Primo”, a 54 años, y Miguel Ángel García Serrano, “El Cabezón” o “El Capi”, a 34 años.

Es hermano mayor de Teodoro García Simental, “El Teo”, Marco Antonio fue detenido en junio de 2004 tras una balacera en su residencia.

En aquella intervención también fueron capturados tres de sus seguidores, su esposa, su suegra y otras dos mujeres.

Después fue internado en el penal federal conocido entonces como La Palma.

Sobre la nueva sentencia, la FGR informó que ejerció acción penal en junio de 2004 y que en febrero de 2005 se ratificó el auto de formal prisión.

En la misma resolución, José “N” recibió 26 años de cárcel por delincuencia organizada y delitos relacionados con armas y cartuchos de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.

Fue uno de los delincuentes más violentos en Tijuana, ya que asumió el liderazgo del CAF.

Tras su detención, un policía municipal que participó en su arresto fue torturado y asesinado, así como otros que se negaban a servirles.

Era tan retador, que tras una publicación del periódico FRONTERA, llegó a su estacionamiento para abandonar una vagoneta repleta de droga podrida. Su intención era involucrar al diario con el narcotráfico.