TIJUANA.- Adultos mayores deportados después de pasar décadas en Estados Unidos llegan a Tijuana sin empleo, con problemas de salud y lejos de sus familias, por lo que recurren a organizaciones civiles para cubrir sus necesidades básicas.

El Proyecto Salesiano detectó un aumento de personas mayores de 60 años entre la población que atiende. Algunos fueron detenidos cuando trabajaban en jardines o comercios y mantienen a sus familias del otro lado de la frontera.

“Como tenemos servicio de llamadas en el desayunador, muchas veces ellos piden llamar a sus familiares y, cuando les pedimos el número para poder marcar, nos damos cuenta de que son números del otro lado”, explicó Claudia Portela, administradora del Proyecto Salesiano.

El Desayunador Salesiano entrega alrededor de 700 comidas al día a personas en condición vulnerable. Cerca de la mitad de los beneficiarios fueron deportados desde Estados Unidos y muchos superan los 60 años.

Además de adaptarse a un país que dejaron décadas atrás, enfrentan pocas oportunidades de trabajo debido a su edad y estado de salud.

“Ellos muchas veces estaban trabajando en el otro lado, eran emprendedores, o personas de 70 años, como ha pasado. ¿Qué les queda? Guardias de seguridad todo el día parados”, expresó Portela.

Organizaciones que apoyan a esta población han documentado casos similares durante los últimos tres años en Tijuana.