MEXICALI.- Con faldas rojas, flores en el cabello y la ilusión de hacer sentir orgullosas a sus familias, mujeres privadas de la libertad del Centro Penitenciario de Mexicali representarán a Baja California en el Concurso Nacional de Baile Penitenciario.
No fue un día común dentro del penal. El calor de Mexicali quedó en segundo plano cuando Melannie, Viridiana, Perla, Jessica, Julissa y Abigail llegaron a la yarda de usos múltiples del sector M7 femenil, convertida por unos minutos en escenario.
La música comenzó y, con ella, también apareció una pausa en la rutina. Las faldas se elevaron al ritmo del folclor mexicano, después de semanas de ensayos, disciplina y esfuerzo para preparar el video que será enviado al comité organizador.
Entre los muros, cada paso pareció cargar algo más que una coreografía: nostalgia, esperanza y el deseo de volver a sentirse libres, aunque fuera por unos minutos.
“Cuando bailamos nos olvidamos de muchas cosas y recordamos quiénes somos realmente. Nos sentimos vivas y libres nuevamente”, comparte Julissa.
Viridiana también encontró en ese vestido una forma de reconocerse frente al espejo, lejos del encierro y cerca de sí misma.
“Nunca imaginé poder usar un vestido así aquí adentro. Cuando me vi en el espejo me sentí orgullosa, me sentí bonita y me sentí motivada”, señala.
Cuando la música terminó, cada una volvió a su estancia. Pero algo quedó distinto: la certeza de que, incluso dentro de prisión, la esperanza todavía puede bailar.


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