TIJUANA.- Eren Mael Villalobos Flores murió la tarde del 7 de abril, tras una larga lucha contra una enfermedad que marcó su corta vida y conmovió a toda una ciudad.

En sus últimos minutos, su familia le cantó “Ram Sam Sam”, “Renne” y “Chuchuwa”, las canciones que lo acompañaron hasta el final. No estuvo solo.

Su madre, Brenda Berenice Flores, compartió el momento más difícil: decidir retirarle el soporte médico ante una falla multiorgánica. Dijo que fue un acto de amor.

“Esta decisión no viene desde el cansancio ni la rendición, viene desde el amor más profundo que sentimos por él… desde querer que ya no sufra más”, escribió.

Eren nació el 31 de julio de 2024 y a los 85 días fue diagnosticado con atresia de vías biliares, una enfermedad que dañó su hígado.

Su historia movilizó a Tijuana. Bajo la campaña “Un hígado para Eren”, sus padres realizaron rifas, ventas y solicitaron apoyo para costear tratamientos en Guadalajara.

El caso tocó a miles. Lograron recaudar más de 150 mil pesos y, en su segunda operación, su padre Bryant Villalobos se convirtió en donante.

Eren enfrentó dos trasplantes. El más reciente, el 18 de marzo, derivó en complicaciones. Aunque los médicos de un hospital del IMSS en Guadalajara, retiraron un coágulo, su estado siguió siendo crítico.

Personal médico que lo atendió se despidió de él con palabras de cariño. Lo describieron como un niño fuerte, que luchó hasta el final.

En redes sociales, su madre agradeció el respaldo recibido. “Un hígado para Eren unió corazones”, escribió, al recordar que nunca imaginaron tanto apoyo.

Ahora, la familia planea trasladar su cuerpo a Tijuana para despedirlo rodeado de quienes lo acompañaron en su lucha.

También convocaron a una caravana en su honor.

Eren no solo enfrentó una enfermedad. Construyó, en poco tiempo, una red de apoyo que acompañó cada paso de su vida. Su historia queda como testimonio de lucha, amor y solidaridad.