TIJUANA.- “La vamos a encontrar”: Con esa promesa, dicha entre lágrimas por su madre, la familia de Norma Balvina Dorado Meléndrez enfrenta un año sin respuestas.

El 2 de marzo de 2025 salió de su casa en su vehículo, como cada domingo. Dejó a sus dos hijos con su madre y se fue a trabajar a una gasolinera en El Soler. Nunca volvió.

En una ciudad donde todos los días hay fichas de búsqueda nuevas, su nombre se convirtió en otro rostro en la pared. Pero para su familia no es estadística. Es hija. Es hermana. Es mamá.

“Seguimos con la esperanza de Dios, que la vamos a encontrar”, repitió Cecilia Meléndrez, su madre, con la voz quebrada pero firme.

Mayra Dorado, su hermana, contó que no hay avances claros en la investigación. Han buscado en los puntos donde se registró la última señal de su celular. No hay rastro de ella, ni de su automóvil.

“No tenemos mucha información sobre qué pasó con ella”, comentó.

La recuerda alegre. “Era la luz de la casa, la que hacía reír a todo mundo”, describió.

La última vez que tuvieron comunicación fue por mensaje de texto, una noche antes de que desapareciera.

Norma dejó una niña de 2 años y un niño de 8. Con el paso del tiempo, las preguntas de ellos se vuelven más difíciles de responder por sus familiares.

El 1 de marzo realizaron un memorial para recordarla y este lunes 2 de marzo, con camisas que llevan su imagen y una cita bíblica en la espalda, repartieron alimentos en el Hospital General y la Clínica 1.

“Es una forma de agradecer a la comunidad”, explicó Mayra. Porque en esta ciudad, muchas familias también buscan.

Norma mide 1.60 metros, es de ojos cafés, tez blanca y complexión delgada. Tiene brackets como seña particular.

Cualquier información puede proporcionarse de manera anónima al 664 118 2521.