TIJUANA.- Una manta con una amenaza contra un grupo de elementos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) fue colgada de un puente peatonal sobre la Vía Rápida Oriente, a la altura de la Clínica 1 del IMSS, cuyo objetivo sería desacreditarlos para que policías corruptos vuelvan a ocupar mandos “claves”.

La manta, escrita con letras negras y rojas, fue colocada la noche del martes, justo cinco meses después del cambio de mandos ordenado por el general Laureano Carrillo, secretario de Seguridad Ciudadana de Baja California.

Dicho relevo redujo las quejas por abusos de autoridad y detenciones ilegales derivadas de los anteriores jefes operativos.

Los antiguos mandos de la FESC fueron removidos tras el asesinato de la jefa de Enlace Internacional en abril de 2025. En ese contexto, el teniente coronel Jorge Enrique Medina de Jesús, quien se desempeñaba como Coordinador General Operativo, renunció en septiembre al cargo luego de que se le señalara por presuntamente ordenar a sus subordinados reportar las páginas del periodista Jorge Heras Sánchez, crítico de la corporación.

Tras su salida, el general Carrillo rechazó el nombramiento de un exmilitar propuesto para sustituirlo, debido a antecedentes negativos en Sonora.

Elementos de la FESC contaron que esto provocó el descontento de un grupo de oficiales inconformes que habrían mantenido, hasta antes de los cambios, vínculos con estructuras corruptas dentro de la corporación.

El 8 de octubre comenzó a circular la versión de un presunto robo de 180 kilos de cocaína, ocurrido el 4 de octubre en Tijuana, supuestamente transportada una parte en un Nissan Sentra blanco, cuyo conductor llevó a los agentes a un “yonke” en el ejido Ojo de Agua.

Fuentes policiales admiten que el robo pudo ser cometido por agentes corruptos de la FESC. El tema fue discutido el 11 de octubre en una reunión encabezada por el general Laureano Carrillo en las oficinas de la SSC, donde el mayor de infantería Juan Ventura Quiroz, Coordinador General de Inteligencia Preventiva, presentó un informe con presuntas pruebas que apuntaban a seis elementos de la Dirección de Investigación.

El caso se documentó en el expediente IAT/065/2025, bajo responsabilidad de Carlos René Mendoza Mireles, Coordinador de Investigación de la Dirección de Contraloría Interna de la SSC. Sin embargo, durante la reunión, ni Ventura Quiroz ni su personal pudieron sustentar la presencia de los policías acusados en Ojo de Agua, pues el propio general Carrillo se encontraba reunido con uno de ellos a esa hora y el día del supuesto robo.

El semanario Zeta publicó que en el robo participaron tres vehículos Kia grises y un pick up blanco, todos similares a los que utiliza la Coordinación de Inteligencia de la SSC, lo que contradice la versión oficial.

La manta colgada también vuelve a señalar a elementos de la Unidad de Investigación, pero testigos y un video enviado a este medio muestran un Nissan Sentra, un Kia blanco y tres camionetas blancas. Según policías consultados, esos vehículos corresponden a la Coordinación de Investigación, donde colabora Fabricio Ruiz Valenzuela, señalado en años anteriores por tortura y abuso de autoridad, casos que no prosperaron en la Fiscalía General de la República (FGR) gracias al respaldo que tenía del entonces secretario Daniel de la Rosa Anaya.

Fuentes de la FESC indicaron que las acusaciones sobre el robo de droga y la presión mediática derivada de la manta buscan desacreditar a la actual administración de la corporación y reinstalar a los mandos desplazados por el general Carrillo.

Incluso, la DEA en San Diego, a través del Consulado de Estados Unidos, habría solicitado información sobre el presunto robo, al sospechar vínculos entre agentes locales y redes del narcotráfico.

El secretario Laureano Carrillo confirmó la apertura de una investigación, aunque el informe inicial que le presentaron sus mandos carece de pruebas sólidas y parece encubrir a quienes realmente participaron en los hechos.