TIJUANA.- Con música, flores y un profundo sentido de fe, la comunidad indígena originaria del estado de Guerrero celebró sus tradicionales fiestas patronales en honor a San Francisco de Asís, una tradición que desde hace tres décadas mantiene vivas sus raíces en esta frontera.

El sonido de los tambores y los cantos en lengua materna resonaron en la colonia Valle Verde.

Familias guerrerenses se reúnen cada año para agradecer, pedir bendiciones y recordar de dónde vienen.

“El patrón San Francisco es quien nos cuida. Esta fiesta es para agradecer, pero también para que nuestros hijos no olviden quiénes somos”, explicó el mayordomo Masedonio Sabino, quien coordina la festividad desde hace varios años.

La historia de esta comunidad en Tijuana comenzó en 1985, cuando las primeras familias llegaron desde Guerrero buscando mejores oportunidades.

Se establecieron en la colonia Vista Hermosa, pero tras las lluvias de 1993, que destruyeron sus viviendas, fueron reubicados en Valle Verde, donde la fe se volvió su refugio.

Durante el fin de semana, hubo procesiones, rezos, danzas tradicionales y convivios llenos de color y orgullo.

Niños y jóvenes, muchos nacidos ya en Baja California, participaron vistiendo trajes típicos y aprendiendo los cantos que sus abuelos trajeron desde la sierra guerrerense.

“Queremos que nuestros nietos sepan nuestras palabras, nuestra fe, nuestra historia”, añadió Sabino, rodeado de ofrendas y flores.

Así, entre incienso, música y esperanza, la comunidad indígena de Guerrero volvió a reafirmar su identidad: una cultura que resiste, se transforma y florece cada octubre, en nombre de San Francisco de Asís.