TIJUANA.- En medio de un ambiente de tristeza y agradecimiento, familiares, amigos y buscadores se reunieron en el panteón Monte de los Olivos para despedir a Erick Carrillo Álamo, joven desaparecido en 2019 y cuya búsqueda dio origen al colectivo Todos Somos Erick Carrillo.
“Erick Carrillo Álamo, ¡presente!”, coreaban las decenas de personas presentes en la despedida, mientras Don Eddy Carrillo, padre del joven, permanecía de pie frente al féretro.
Los restos de Erick fueron sepultados junto a su abuela, cumpliendo así la promesa que Eddy había hecho a la Virgen de Guadalupe: presentarlo vivo o muerto.
Con palas, picos y botas, madres, padres, hermanos y amigos, todos buscadores, acudieron a darle el último adiós.
Erick desapareció el 1 de junio de 2019 junto a su amigo Francisco Iván mientras se dirigían a un antro.
Desde entonces, Don Eddy emprendió una búsqueda que no solo cambió su vida, sino también la de cientos de familias que encontraron en su colectivo una luz de esperanza.
Fue el pasado 6 de noviembre cuando, sin saberlo, Eddy halló los restos de su hijo en las faldas de un cerro entre el fraccionamiento Torres del Laso y la Vía Rápida Alamar, donde ya antes había explorado en estos cinco años de búsqueda. Tres semanas después, pruebas de ADN confirmaron que se trataba de Erick.
“Ya está volando a donde tiene que volar. Se lo entregué a la Virgen y lo recibe, hoy cumplo mi promesa. Mi hijo ya descansa en paz”, expresó Don Eddy al concluir la misa.
Antes del entierro, se ofició una misa en la Catedral Metropolitana de Tijuana. Jesús Cárdenas, sacerdote encargado, destacó la trascendencia del caso de Erick.
“Hoy llevamos una oración especial por este joven, que gracias a él se ha movido la revolución de las conciencias y ha despertado la esperanza que estaba dormida en muchas familias. Gracias a Dios por esta bendición que te ha dado en tu hijo”, mencionó.
Perla Carrillo, madre de Erick, compartió entre lágrimas su sentir: “Mi hijo era un ángel y estaba destinado para algo… y ahorita no lo creo que esté ahí adentro”.
Entre los asistentes también se encontraba José Luis Castillo, un buscador de Chihuahua que perdió a su hija Esmeralda.
“Sentimos que era un compromiso moral con una persona que nunca dejó de buscar a su hijo”, comentó.
La noche del 12 de diciembre, desde la funeraria, Eddy agradeció a quienes lo apoyaron en su travesía.
“Gracias por haberme ayudado a encontrar a mi hijo, gracias a todos, porque el camino fue largo, pero sí se pudo”, refirió.
El grito de “¡Sí se pudo!” resonó entre los asistentes, recordando que aunque la pérdida es inmensa, el legado de Erick y la lucha de su padre permanecerán vivos en el corazón de quienes buscan justicia y esperanza.


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